Te quejas pues querés dejar las preocupaciones y yo te daré una menos. No te preocupes por mí, si mis ojos de oro de mirarte, de oro de llorarte son para vos.
Me defiendo del paso de la memoria. Yo no anhelo el pasado pues cada que recuerdo el hecho pensando es distorsionado. La tristeza y el desasosiego de los días anteriores deben quedarse intactos, que el cometa de cada dos años pase pronto.